KATHERINE JOHNSON

 Os voy a contar un poco de la historia de una niña afroamericana que a pesar de las complicaciones por perseguir su sueño consiguió ser una excelente matemática. 
Nació el 26 de agosto de 1918 en White Sulphur Springs. Desde pequeña le encantaban las matemáticas demostrando así su talento para ellas. 
Desgraciadamente debido a las leyes de segregación racial de los EEUU no podía estudiar más allá de octavo curso. Sus padres decidieron mudarse para que pudiese seguir estudiando. 
Se graduó a los 14 años y con 15 siguió estudiando hasta que consiguió los grados de matemáticas  y francés con 18. 
En 1937 la única oportunidad de trabajar fuera de casa parz una mujer afroamericana era enseñar. Se fue a  Virginia a ejercer como profesora. 
En 1950 se enteró que la NACA, procedente de la NASA buscaba mujeres afroamericanas para tareas de cálculo. Durante la guerra contrataron a miles de mujeres para realizar diferentes actividades aunque ella no pudo conseguir el trabajo por estar lleno el cupo de contratación empezó a trabajar para la NACA en 1953. Su trabajo consistía en realizar todas las operaciones y comprobaciones de cálculo que requería  los ingenieros aeronáuticos. Mucho antes de que se inventara la tecnología actual, Katherine Johnson era conocida como «computadora»: calculaba trayectorias de vuelo a mano para el programa espacial de Estados Unidos.Las mujeres hacían ese trabajo sin preguntar nada pero Katherine no se conformó solo con eso sino que comenzó a hacer preguntas. 
Con el tiempo fue destacando no solo por sus conocimientos sino también por su capacidad de liderazgo. Al empezar a implicarse en proyectos más importantes, denunció el hecho de que sus compañeros no le dejaran asistir a las reuniones, pero finalmente consiguió ganarse su reconocimiento.
Su asombrosa carrera como matemática, científica espacial e informática teórica la convirtieron en un referente para la NASA. 
Fue la encargada de llevar a cabo los cálculos del Proyecto Mercury desarrollado por la NASA en 1961, también calculó la trayectoria del Apolo 11 que llevaría el hombre a la Luna en 1969. Sus cálculos permitieron sincronizar la nave de aterrizaje y el módulo de comando en órbita y devolver a la tripulación a la Tierra. 

Por sus aportaciones a la exploración espacial, se le ha concedido a Katherine Johnson, que falleció en febrero de 2020 a los 101 años, la medalla Hubbard de la National Geographic Society de 2020 por sus logros en la investigación, el descubrimiento y la exploración. Aunque no exploró el espacio físicamente, sin ella podría no haber habido exploración.

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